¿AÑO NUEVO? Leo J. Mart. 

Año nuevo, nada nuevo: “Nada nuevo hay bajo el sol” -ya lo dijo Salomón.

Año nuevo significa que la tierra llega al punto cero y comienza nuevamente a recorrer su misma orbita alrededor de sol por espacio de 365 días: todo igual para la tierra, para el sol todo es igual; y el mundo sigue igual. Todo sigue igual con tendencia a empeorar. ¡Lo mismo del año pasado!, pero quizás peor, porque el mundo va de mal en mal.

Las cosas no las cambia el tiempo; las cosas las cambias tú, con la ayuda de Dios.

La vida no la cambia el tiempo; la vida la cambias tú, con la ayuda de tu Padre Dios. Cambia tú y el mundo habrá cambiado para ti.

¿Qué podrás esperar del año nuevo? ¡Recoger lo que sembraste el año viejo¡ Nadie recoge lo que no ha sembrado. Hay que sembrar con lágrimas para recoger con alegría: “Al ir fueron llorando y al venir llegan cantando” -como dice el Salmo.

¿Qué puedes esperar del año nuevo? ¡Dedicarte seriamente a sembrar! Ya no más perder el tiempo; ya no más espacio a la pereza. Ya no más desorden; ya no más tristezas. Ya no más desánimos. Ya no más propósitos incumplidos ni infecundos.

Cada día de los 365 son una perla preciosa que te da Dios para que la hagas multiplicar. Cada día es una semilla para que la hagas fecundar. “El tiempo es oro” no lo vayas a derrochar.

El tiempo por sí solo no da felicidad; la felicidad solamente la da Dios. El tiempo por sí mismo solamente produce vejez, lo destruye todo y te llena de tristeza.

No dejes correr impunemente los días que te quedan en la tierra. ¿Sabes tú cuánto tiempo has de vivir? Tus días en la tierra están contados. Dentro de poco te dirán: “Dame cuenta de tu administración” Y te van a medir, pesar y contar, como nos advirtió el Señor por medio de Daniel. Ojalá no te encuentren falto de peso y corto en hechos. “El infierno está lleno de buenas intenciones” –dice el dicho popular.

¿Año nuevo para qué? Para cambiar, para acercarte más a Dios.

Año nuevo para llenarte de propósitos de cambio y comenzar a cambiar. Comienza por hacerte una buena confesión.

Año nuevo para dejar que Dios te haga de nuevo: “He aquí que Yo hago todo nuevo” Dios, que te creó sin consultarte a ti, no te cambiará sin el concurso tuyo.

Pon de tu parte y Dios pondrá la parte Suya. Pon tú los pocos panes tuyos y Dios se encargará de multiplicarlos en abundancia.

Pon tú el agua y Dios pondrá el vino; pero tienes que llenar tu cántaro hasta el borde. Tienes que poner tu esfuerzo y Dios se encargará de poner su omnipotencia. Encárgate de tirar las redes y Dios se encargará de darte pesca en abundancia.

Solo no puedes nada, pero con Dios lo puedes todo: ¡ya es hora de cambiar!

León Martinez
Civitas Orationis
leojmart@gmail.com
www.ciudadoracion.com

 

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