Carta a un Scout

CARTA A UN SCOUT

Saludos scouts feliz año bendiciones
Alberto Piedrahita Muñoz te saluda y el identifico en esta foto adjunta de una Asamblea Scout Regional a tu padre………….recuerdos
Cuando nos reunimos?
Carlos A. Uribe V.

RESPUESTA DE LEÓN:

Alberto José Uribe, hermano scout. Gracias por las fotos donde está mi padre y lo reconoció Alberto Piedrahita, a quien tengo para él motivos de inmensa gratitud: él me presentó en el año 1960 a su compañero de colegio, Octavio Arismendi Posada, luego fue Gobernador de Antioquia, a quien le pedí la primera casa scout y nos la concedió. Octavio me invitó a conocer el Opus Dei en ese mismo día.

Renuncié a los scouts el 20 de septiembre de 1966, el mismo día que coincidencialmente me llegó el nombramiento como Comisionado regional de Antioquia, lo rechacé porque ya había en mi vida otros planes de excursión. De ahí en adelante me entregué hasta la fecha a buscar a Dios, como la canción scout: <Vagabundo/por el mundo/siempre buscando a Dios>

Estos años del 66 para acá han hecho gran surco en mi vida. Vengo de saber lo que nunca había sabido; vengo de ver lo que nunca había visto, vengo de explorar lo que nunca había explorado, vengo de acampar donde nunca había acampado, vengo de vivir lo que nunca había vivido y aún sigo viviendo.

En estos años armé mi campamento como scout solitario en una montaña tan alta que veo allá abajo en el fondo del abismo, las carpas rotas de los scouts que dejé, con su morrales vacíos y el alma desencantada.

Pobres muchachos que no tienen dirección y guía. Pobres muchachos que son como ovejas sin pastor, sin brújula y sin norte. Pobres muchachos que los guían otros ciegos. Pobres muchachos que caminan por cañadas oscuras con el riesgo de caer en el abismo.

Entonces me pregunto: ¿qué puedo hacer por los scouts que están en el despeñadero? Y me respondo: ¡nada! <No se hizo la miel para la boca de los asnos> -le aprendí a mi jefe scout Alberto Piedrahíta. Cada caminante que siga su camino.

A mis scouts, para enseñarles de puntualidad les decía: <mañana salimos a las cinco de la mañana de excursión, si llega uno me voy con uno y si no viene nadie me voy solo, pero la salida, llueva o truene será a las cinco en punto de la mañana>

Bueno, no me llegó nadie, me fui solo y ahora que estoy en lo alto de la montaña no me puedo devolver.

Al subir la cuesta me encontré con otros escaladores que se unieron a mis pasos, y ahora estoy con un ejército de hombres y mujeres audaces que siguen mis caminos y ascienden la cuesta al ritmo mío porque yo procuro caminar al ritmo de Dios.

Un mensaje que le dejo a los scouts: <Si quieres subir la alta cima te toca conquistarla solo> Un apretón de mano izquierda,

Alce guiador-León Martínez- Fundador de CivitasOrationis