Claves de la felicidad

CLAVES LA DE LA FELICIDAD

Leo J. Mart.

Epicuro, el último gran filósofo ateniense, 341 antes de Cristo, en su libro <Sobre la felicidad>, dice que <Vana es la palabra del filósofo que no remedia ningún sufrimiento del hombre.> Espero que las palabras que escribimos no sean en ti vanas para hallar las únicas claves de la felicidad, que en realidad te podrán dar prosperidad y gozo.

La felicidad es el encuentro de dos ansiosos: Dios ansioso de hacer feliz al hombre y el hombre ansioso de ser feliz. Con razón dice Agustín: < Nos hiciste, Señor para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Tí.> (Las Confesiones, i, 1,1)
La primera clave de la felicidad es tú ajustarte plenamente a las leyes y mandatos del Señor, que precisamente puso estas leyes como camino estrecho para que tú seas feliz. David, en el Salmo 119, 14, dice: < Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas >

Víctor Hugo en su libro Les miserables, dice: <El vicio es un camino equivocado en busca de la felicidad> y hablando de la felicidad bellamente dice: < La felicidad es un perfume que mientras más se desparrama más se llena>

Dios te hizo para que tú seas feliz; todo lo que pase o te suceda, aún bajo el empaque de tragedia, lo permite Dios para que tú seas feliz. José, vendido como esclavo por sus hermanos, llegó felizmente a ser faraón de Egipto. Cuando se encontró con sus hermanos, les dijo: < Vosotros pensasteis hacerme un mal; pero Dios sacó de ahí un bien para preservar la vida de mucha gente > Génesis 50,20.

Esa tragedia, ese in-suceso, ese disgusto que a ti te ha pasado, es la vara de espinas a la cual estabas apegado, y que Dios te acaba de quitar para que puedas ser feliz. Por eso dice Pablo: < Todo es para bien de los que aman al Señor. > Romanos 8, 28
Cuando aprendas a ver las cosas con la mirada de Dios serás feliz. El hombre mira con visión de tragedia lo que Dios hace para poderlo hacer feliz.

La segunda clave de la felicidad es la verdad, el bien. La felicidad es el encuentro de las potencias con su objeto propio. Podemos definir la felicidad como el encuentro del entendimiento con la verdad, y el encuentro de la voluntad con el bien.

Quédate con estas cosas simples que en esencia son lo mismo, si quieres ser feliz: Dios-Verdad – Bien-Bello. Dios es la Verdad, Dios es el Bien, Dios es el Ser, que Bello es, son los trascendentales del ser. El filósofo Plotino (270 antes de Cristo) habló de la identidad entre lo Uno (Dios) con lo Bello y lo Bueno; podemos agregar lo Verdadero. En tu vida habrá felicidad si logras encontrar identidad de tus potencias con su objeto propio.

Leo J. Mart. Filósofo-Escritor

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