ENTREVISTA A JESÚS DE NAZARET Leo J. Mart.

PRIMERO LO PRIMERO

Jesús, Hijo de Dios vivo, lo que el doctor de ley te preguntó para tentarte, te lo pregunto yo para aprenderte: ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? (Cf. Mt 22, 36)

– Yo se hijo Mío, que tú no Me preguntas para tentarme sino para aprenderme, para ponderar en tu corazón las cosas que oyes de la Voz de Dios que escuchas en tu corazón.

– ¡Gracias, Jesús, Hijo de Dios vivo!

– El primer mandato, el primer deber, tu primera obligación, tu primer objetivo en esta tierra y en la otra, para lo cual fuiste creado, es: Amar al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente (Cf. Mt 22, 37)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué es amar a Dios con todo el corazón?

– Es dedicar toda tu existencia a conocer y servirle a Dios.

Jesús, Hijo de Dios vivo ¿cómo podemos conocer a Dios?

– ¡Estudiando! No hay nada en tu mente que no haya pasado primero por la experiencia de tu vista u el oído. Con tu vista lees; con tu oído escuchas a los maestros que te pongo para que te enseñen la verdad.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cómo podemos servir a Dios?

– Haciendo a cada instante lo que MI Padre Dios quiere de ti, cumpliendo la voluntad de Dios y no los caprichos ni los gustos tuyos. Trabaja hijo sin admitir cansancio que “Mi Padre y Yo no dejamos de trabajar” (Cf. Jn 5, 17)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Cómo podemos amar a Dios con toda el alma?

– Empleando para Dios las potencias del alma: inteligencia-memoria-voluntad.

– Jesús, Hijo de Dios, explícame mejor.

– Dedica tu inteligencia para lo que Mi Padre Dios te la dio: para conocerle a Él eternamente.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué haremos en la vida eterna?

– La vida eterna consiste en conocer a Mi Padre Celestial, único Dios verdadero, y en conocerme a Mí, a Cristo (Cf. Jn 17, 3)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿para qué nos dio Dios la capacidad de amar?

– Para amarle a Él y hacer el bien.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿para qué sirve la memoria?

– Para tenerle presente a cada instante, y para recordar agradecido los favores que Mi Padre Dios te ha hecho.

– Jesús. Hijo de Dios vivo, ¿y qué pasará con los hombres distraídos que no dedican su vida a amar a Dios?

– ¡Quien vive distraído, morirá distraído! Aprovecha el tiempo de la tierra, hijo, para servirle a Dios, porque pronto llegará el momento en el cual “¡Ya no habrá más tiempo!” (Cf. Ap 10, 6)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿y qué pasará cuando se acabe el tiempo?

– Se acabará el movimiento y con esto toda posibilidad de hacer obras buenas para Dios.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿entonces en la eternidad todo es estatismo?

– En la eternidad no hay movimiento y como te encontró la muerte así te quedarás eternamente.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, entonces si la muerte me encuentra en gracia y amistad con Dios…

– ¡En amistad con Dios te quedarás!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿y si la muerte me sorprende en el pecado y enemistad con Dios?

– ¡En pecado y enemistad con Dios te quedarás!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, si así es la eternidad, ¿qué me aconsejas?

– Que estés siempre listo para morir en amistad con Dios; mira que vendré como el ladrón sin avisar el día ni la hora.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿a qué vienes?

– A pedirte cuentas de tu administración.

– Jesús, Hijo de Dios vivo ¿administración de qué?

– Te pediré cuentas de la administración de tu inteligencia para conocer a Dios; y de cómo administraste tu voluntad para amar a lo único que merece ser amado: Dios.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¡ayúdame a conocerte!

– ¿Sabes, hijo, la primera pregunta que te haré a la hora de la muerte?

– ¡Dímelo, Jesús, Hijo de Dios vivo!

– Esta es la primera pregunta que te haré: ¿Qué sabes acerca de Mí y de Mi Padre Dios? ¡Y no Me puedes salir con tonterías!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, gracias por advertirme lo que me vas a preguntar en el examen.

– Compórtate como los buenos estudiantes que saben perfectamente cuales son los puntos claves de la materia que seguro caerán en el examen, y que tratan de dominar.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, concluyo que el objeto de la vida, que nuestro Padre Dios nos dio, es para prepararnos para pasar un examen.

– El único sentido y objetivo de la vida es prepararse para pasar en examen, delante del Juez supremo (Dios)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, la labor de cualquier juez es premiar o castigar.

– Un buen juez juzga y el Juez supremo también juzga. Prepárate para el juicio que después de la muerte te vendrá.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, con razón la Iglesia reza: “Protégenos, Señor, para que no perezcamos en el tremendo juicio”

León Martinez
Civitas Orationis
leojmart@gmail.com
www.ciudadoracion.com

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