ENTREVISTA A JESÚS DE NAZARET Leo J. Mart.

JESÚS LLEGA AL MONTE

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cuándo llegaron al lugar que hiciste?

– Les pedí que se sentaran mientras Yo Me iba a orar (Cf. Mt 26, 36)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿te fuiste solo a orar?

– Invité a Mis discípulos preferidos a que Me acompañaran a orar.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿a quienes invitaste?

– En ese momento invité a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo (Cf. Mt 26, 37)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿y en este momento a quién invitas a orar?

– En este momento te invito a ti a orar conmigo e invito además a todos Mis hijos escogidos.

– Jesús, Hijo del Dios vivo, ¿para qué nos invitas a orar contigo?

– Para que calmen mi angustia y la tristeza Mía (Cf. Mt 26, 37)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿triste? ¿Tú?

– ¡Mi alma está triste hasta la muerte! (Cf. Mt 26, 28)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué puedo hacer por Ti, para calmar tu angustia y tu tristeza?

– ¡Quédate aquí y haz oración conmigo! (Cf. Mt 26, 39)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, veo que te postras rostro en tierra (Cf. Mt 26, 39)

– Para hablar con Mi Padre Celestial Me postro rostro en tierra.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué le dices a tu Padre Celestial?

– ¡Padre Mío, si es posible, aleja de Mí este cáliz! ¡Pero que no se haga lo que quiero Yo, sino lo que quieres Tú! (Cf. Mt 26, 39)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿te acompañaron tus discípulos a orar?

– Me acerqué a Mis discípulos y los encontré dormidos (Cf. Mt 26, 40)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, concédeme la gracia de no dormirme en la oración.

– Hijo, que cuando venga a ti no te encuentre dormido en la oración

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué dijiste a los dormidos?

– ¿Ni siquiera habéis sido capaces de velar una hora conmigo? Velad y orad para caer en tentación (Cf. Mt 26, 40)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿por qué dices esto?

– ¡Porque el espíritu reclama la oración, pero la carne la rechaza! (Cf. Mt 26, 40)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, es muy potente la fuerza bruta de la carne que nos lleva a dormir en la oración.

– Esa es la violencia que te pido, contra tu propia carne flaca.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, los oídos del corazón quieren escuchar la Voz de Dios; pero los ojos de la carne quieren dormir profundo sueño.

– De nuevo Me dirigí a Mi Padre y le dije: “Padre Mío, si no es posible que esto pase sin que Yo lo beba, ¡hágase tu voluntad!” (Cf. Mt 26, 42)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, al verte tan triste y angustiado tus discípulos preferidos, supongo que ahora si te acompañaron en tu oración.

– ¡Los encontré dormidos nuevamente! Pues sus ojos estaban cargados de sueño (Cf. Mt 26, 43)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿los despertaste?

– ¡Los dejé dormidos! Y le repetí a Mi Padre por tercera vez lo mismo (Cf. Mt 26, 44)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿a la cuarta vez que dijiste?

– ¡Ya podéis dormir y descansar…! (Cf. Mt 26, 45)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, siento que dijiste eso de dormir y descansar en plan irónico.

– Les advertí que había llegado la hora, y el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores (Cf. Mt 26, 45)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿agregaste algo más?

– Les dije: ¡Levantaos, vamos! ¡Ya llega el que Me va a entregar! (Cf. Mt 26, 46)

EN ESAS LLEGÓ JUDAS

– Todavía, hijo, estaba hablando Yo con Mis discípulos, cuando llegó Judas, uno de Mis doce (Cf. Mt 26, 47)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Judas llegó solo?

– Judas llegó a Mí acompañado de un gran tropel de gente (Cf. Mt 26, 47)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Judas vino en son de paz?

– Judas no vino a Mí es son de paz; la gente, enviada por los sacerdotes principales y los ancianos, estaba armada de palos y espadas (Cf. Mt 26, 47)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué hizo Judas?

– Judas, el que Me entregó, les había dado esta señal: “Al que yo bese, ese es: ¡prendedlo! (Cf. Mt 26, 48)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿fue capaz Judas de besarte?

– Judas, el traidor, se acercó a Mí y Me dijo: “¡Salve, Rabbí! – y Me besó (Cf. Mt 26, 49)

– Jesús, Hijo de Dios, ¿qué le respondiste a Judas?

– Le hice ver su traición con estas Palabras: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? (Cf. Lc 22, 48)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Qué dijiste al tropel?

– Me dirigí al tropel y pregunté: ¿A quién buscáis? (Cf. Jn 18, 4)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué respondieron ellos?

– Ellos respondieron que buscaban “a Jesús de Nazaret” (Cf. Jn 18, 5)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué respondiste Tú?

– ¡Yo soy! (Cf. Jn 18, 5)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué hicieron las gentes al ver tu valentía?

– Los cobardes al ver Mi valentía, se echaron para atrás y cayeron en tierra unos encima de los otros (Cf. Jn 18, 6)

– Jesús, Hijo de Dios, vivo, se cumplió el Salmo 56, 10 que dice: “Retrocederán Mis enemigos el día que Yo clame” Sigue Tú contando lo qué pasó.

– Dejé que se levantaran, les infundí tranquilidad y volví a decirles con autoridad: “¡Os he dicho que Yo soy Jesús de Nazaret!” Y agregué: “Si Me buscáis a Mí, dejad marchar a éstos” (Jn 18, 8)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, en esos momentos de peligro de tu vida, no te preocupaste por Ti sino por los tuyos.

– Para que se cumpliera lo que ya estaba escrito: “No se ha perdido ninguno de los que Me diste” (Cf. Jn 18, 9)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cuál fue la reacción de tus discípulos?

– Simón Pedro, que llevaba una espada… (Cf. Jn 18,10)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿tus discípulos andan armados?

– Yo les había dado ese consejo: que vendieran sus túnicas y las cambiaran por espadas.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿para que las espadas?

– ¡Para que se defendieran!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué hizo Pedro?

– Pedro sacó la espada e hirió al criado del sacerdote principal, y le cortó la oreja derecha (Cf. Jn 18, 10)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¡Pedro tiró a cortarle la cabeza!

– El hombre movió la cabeza y la espada le pegó en la oreja.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿y Tú que hiciste?

– Le dije a Pedro que lo dejara tranquilo; le toqué la oreja al criado y le curé (Cf. Lc. 22, 50)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿por qué hiciste esto?

– ¡Porque Yo acepté libremente que Me cogieran para beber el cáliz de dolor que Mi Padre tenía preparado para Mí (Cf. Jn 18, 11)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿le dijiste algo más a Pedro?

– A Pedro le pedí que guardara su espada, y le dije: el que recurre a la espada a espada morirá (Cf. Mt 26, 52)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿no llamaste a los ángeles del cielo para que te defendieran?

– Hijo Mío, si en esos momentos hubiese acudido a Mi Padre celestial, Me habría enviado de inmediato muchas legiones de ángeles para que Me defendieran (Cf. Mt 26, 53)

– Jesús, Hijo de Dios vivo ¿por qué no lo hiciste?

– ¡Porque tenía que cumplirse lo predicho por Mi Padre Dios, que tenía que ser así! (Cf. Mt 26, 54)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿dijiste algo a la gente del tropel?

– Le dije a los que habían venido contra Mí a prenderme: “¿Cómo contra un ladrón habéis salido con espadas y palos? (Cf. Lc. 22, 52)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, mientras Tú estabas con el pueblo, todos los días en el Templo, no se habían atrevido a cogerte.

– ¡Pero esa era la hora de Mis enemigos y era la hora del poder de las tinieblas! (Cf. Lc. 22, 53)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿tu Padre Dios le da oportunidad a los enemigos y permite el poder de las tinieblas?

– ¡Todo lo que pasa en el cielo y en la tierra es previsto y permitido por Mi Padre Celestial!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿para qué permite Dios el mal?

– ¡Para sacar de el un gran bien en favor de los que ama!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cómo reaccionó la muchedumbre?

– ¡Los servidores de los judíos Me prendieron y Me ataron! (Cf. Jn 22, 12)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿te acompañaron tus discípulos en esta prueba de dolor?

– ¡Todos Me abandonaron y huyeron! (Cf. Mc 14, 50)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, pero imagino que alguno si te seguiría, aunque fuera de lejos.

– Un joven que se cubría el cuerpo con una sábana Me seguía. Pero lo agarraron (Cf. Mc 14, 50)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿y lo llevaron contigo?

– ¡No! Él soltó la sábana y se escapó desnudo (Cf. Mc 14, 52)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ahora veo que los que te siguen de lejos…

– ¡Terminan por escapar desnudos! o negándome (Cf. Mt 26, 58).

León Martinez
Civitas Orationis
leojmart@gmail.com
www.ciudadoracion.com

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