ENTREVISTA A JESÚS DE NAZARET Leo J. Mart.

EN CASA DE CAIFÁS

– Me llevaron a la casa de Caifás, el sumo sacerdote, allí encontré reunidos a los escribas y a los ancianos (Cf. Mt 26, 57)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, Caifás había dicho: “conviene que un hombre muera por el pueblo” (Cf. Jn 18, 14)

– ¡Se refería a Mí!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿dónde estaba Pedro en estos momentos?

– Pedro Me siguió de lejos. Luego logró entrar a la casa de Caifás y se sentó al lado de los sirvientes (Cf. Mt 26, 58)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿dónde estaba Juan, tu discípulo amado?

– Juan logró entrar a la casa de Caifás porque era conocido de él (Cf. Jn 18, 15)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿se dieron cuenta que eran tus discípulos?

– La portera le preguntó a Pedro, al notarle su acento costeño, de Galilea: “¿No eres también tú de los discípulos de este hombre?” (Cf. Jn 18,17)

– Jesús, Hijo de Dios, ¿qué respondió Pedro?

– ¡No lo soy! –respondió Pedro. (Cf. Jn 18, 17)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿escuchaste Tú la voz de Pedro?

– En medio de la gritería de la muchedumbre, Mis oídos estaban puestos en escuchar la voz de Mis discípulos.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cómo te cayó la voz de Pedro, cuando escuchaste que te negó?

– ¡Como una puñalada escuché la voz de la negación y cobardía¡

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué te dio más duro, la traición de Judas o la negación de Pedro?

– ¡La negación de Pedro!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿por qué?

– Que un enemigo Me traicione, ya lo espero; pero que un amigo Me niegue, Me hunde un gran puñal.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué recuerdas más de aquel tumulto?

– Al poco tiempo, viendo otro hombre a Pedro, dijo: “¡Tú también eres de ellos! (Cf. Lc 22, 58)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿esta vez qué respondió Pedro?

– “¡Hombre, no lo soy!” (Cf. Lc 22, 58)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¡otra nueva puñalada para Ti!

– Y pasada como una hora, otro hombre dijo de Pedro: “¡Seguro!, éste estaba con él, porque también es galileo (Cf. Lc 22, 59)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿y Tú estabas pendiente de la respuesta de Pedro?

– Pedro respondió: “¡Hombre, no sé lo que dices! (Cf. Lc 22, 60)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿te dolió?

– Me dolió más las tres negaciones de Pedro, Mi amigo, que los tres clavos que Me pusieron luego.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Pedro se dio cuenta de su traición?

– Cantó el gallo y Yo volví Mi rostro a Pedro (Cf. Lc 22, 60-61)

– Jesús, Hijo de Dios, vivo, Tú lo habías ya advertido: “Antes que el gallo cante hoy, Me habrás negado tres veces” (Cf. Lc 22, 61)

– Pedro recordó esto, salió afuera, y lloró su pecado amargamente (Cf. Lc 22, 62)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, Judas también lloró su pecado amargamente y se ahorcó.

– ¡Pedro pidió perdón y confió en la misericordia Mía!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, por ahí leí que Pedro se encontró con la Madre tuya, y al verle llorando, le dijo (intuyendo como Madre lo que había pasado): ¡Mi Jesús es bueno! ¡Mi Jesús es bueno! (Me conmueve y se me vienen las lágrimas a mis ojos)

– Hijo, cuando tengas la cobardía de negarme, recuerda: ¡Jesús es bueno! ¡Jesús es bueno! acude a Él y te perdonará.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¡gracias! –me conmueves.

LE PIDEN A JESÚS QUE PROFETICE

– Jesús, Hijo de Dios vivo, te taparon la cara, te golpeaban y se burlaban de Ti (Cf. Lc 22, 63)

– ¡Me decían injurias! (Cf. Lc 22 64)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, y te decían: “profetiza, ¿quién es el que te ha pegado? (Cf. Lc 22, 65)

– Yo Me limité a hacer silencio.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, no te dejaron dormir durante toda esa noche oscura, y los sirvientes gozaban burlándose de Ti.

– El demonio se mete en los sirvientes de los hombres para que le sirvan a él.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿al hacerse de día, te ofrecieron algo de comer?

– Ellos comían en Mi presencia, pero nada Me ofrecieron.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¡Te trataron como a un ladrón!

– ¡Eso soy: un gran ladrón!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué dices?

– Soy ladrón de almas que le robo a Satanás.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, te condujeron ante el grupo de las autoridades principales del pueblo judío, llamado Sanedrín (Cf. Lc. 22, 65)

– Me preguntaron, que si Yo era el Cristo, que se los dijera (Cf. Lc 22, 67)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué respondiste?

– Yo les respondí: “Si os lo digo, no Me creeréis, y si hago una pregunta, no Me responderéis” (Cf. Lc. 22, 68)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿no dijiste nada?

– No obstante, les respondí a su pregunta para acabar de escandalizarlos: “Desde ahora estará el Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios” (Cf. Lc. 22, 68)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, con esto les dijiste que Tú eres Hijo de Dios.

– Eso Me preguntaron ellos: “¿Tú eres el Hijo de Dios? (Cf. Lc 22, 70)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿y Tú qué respondiste?

– ¡Yo soy! (Cf. Lc 22, 70)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Cuál fue la reacción de ellos?

– Ellos dijeron: “¡Qué necesidad tenemos ya de testimonio? ¡Nosotros mismos lo hemos oídos de su boca!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, con ese testimonio tuyo les diste motivo para que te llevaran a la muerte, por considerarte un farsante, que se hace pasar por ser Hijo de Dios.

– Hijo, si te llevan a la muerte por decir la verdad, acude feliz a la muerte, como hice Yo.

JESÚS ANTE PILATO

– Jesús, Hijo de Dios vivo, cuéntanos ¿qué pasó después de la reunión con el Sanedrín?

– Me llevaron ante Pilato (Cf. Lc 23, 1)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿te acusaron de haber dicho que Tú eras Hijo de Dios?

– Me acusaron de ser un revoltoso de la gente, de prohibir dar tributo al César, y que Yo decía ser el Cristo, el rey (Cf. Lc 23, 2)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué dijo Pilato?

– Pilato Me preguntó: “¿Eres Tú el Rey de los judíos? (Cf. Lc 23, 3)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué respondiste a Pilato?

– Le respondí a Pilato: “¡Tú lo dices!” (Cf. Lc 23, 3)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Pilato te encontró culpable?

– Pilato dijo: “¡No encuentro ningún delito en este hombre!” (Cf. Lc 23, 5)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, Pilato se dio cuenta que Tú eras Galileo (Cf. Lc 23, 5)

– Cuando le dijeron a Pilato que Yo era galileo, entonces para tratar de desencantarse de Mí, Me mandó al rey Herodes, quien gobernaba en toda la Galilea (Cf. Lc 23, 7)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, Herodes estaba en ese momento en Jerusalén (Cf. Lc 23, 7)

– Herodes estaba en ese momento por ahí.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cómo te recibió Herodes?

– ¡Se alegró al verme! (Cf. Lc 23, 8)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Herodes creía en Ti?

– Herodes no creía en Mí; pero quería verme hacer algún milagro (Cf. Lc 23. 8)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿es posible no creer en Ti; pero pedirte milagros?

– Hay gente que no vive Mi doctrina, pero son tan descarados que Me piden un milagro, como lo hizo Herodes.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, Herodes te cogió a preguntas curiosas (Cf. Lc 23, 9)

– ¡Por eso no le quise responder nada! (Cf. Lc 23, 9) Hijo, ante los curiosos guarda silencio.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, también estaban allí tus enemigos acusándote con vehemencia ante el rey Herodes (Cf. Lc 23, 10)

– Y para demostrar Mi superioridad y Mi desprecio hacia ellos, tampoco respondí nada (Cf. Lc 23, 9)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué hizo Herodes?

– Me despreció, se burló de Mí haciéndome pone un vestido blanco y Me devolvió a Pilato (Cf. Lc 23, 11)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, pero Herodes y Pilatos no eran amigos (Cf. Lc 23, 12)

– Los enemigos se unen para atacar a Cristo (Cf. Lc 23, 12)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, otra cosa que veo es que el arma de los incrédulos es la burla.

– ¡Esa fue el arma que usó Herodes, el incrédulo!

León Martinez
Civitas Orationis
leojmart@gmail.com
www.ciudadoracion.com

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