ENTREVISTA A JESÚS DE NAZARET Leo J. Mart.

JESÚS LLEGA A JERUSALÉN

– Jesús, Hijo de Dios vivo, siento susto y alegría por tu próxima llegada a Jerusalén (Cf. Mt 21)
– ¿Por qué?

– Jesús, Hijo de Dios vivo, alegría por el recibimiento de Rey que te tienen preparado.
– ¿Y por qué susto?

– Jesús, Hijo de Dios vivo, porque se aproximaba tu dolor y muerte.
– Si estaba próxima Mi muerte, también estaba próxima Mi resurrección eterna, para nunca más morir.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, mandaste por una burra (Cf. Mt 21, 2)
– Para que se cumplieran las Escrituras que decían que Yo entraría en una burra (Cf. Mt 21, 4)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, lo que Me llama la atención fue la forma como mandaste por la burra, dijiste a tus discípulos que cogieran una burra que estaba en un lugar atada (Cf. Mt 21, 2)
– Yo lo que necesito lo cojo sin pedir permiso a nadie, porque Yo soy dueño de todo.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, y advertiste que dijeran simplemente…
– ¡Qué el Señor la necesita; pero que pronto la volverá! (Cf. Mt 21, 3)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿así actúas siempre Tú?
– Dios coge lo que necesita pero también lo devuelve (cf. Mt 21, 3)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿así debemos pedir a los demás, cosas para Ti?
– Cuando pidas ayudas económicas para las cosas de Dios, adviérteles que el Señor las necesita; pero que pronto se las devolverá (Cf. Mt 21, 3)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, y además multiplicadas.
– Yo devuelvo el cien puro de lo que se Me da.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, me gustó la actitud de tus discípulos.
– ¡Hicieron de inmediato lo que Yo les ordené! (Cf. Mt 21, 6)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, tus discípulos se aparecieron con una burra mansa y con su pequeño hijo (Cf. Mt 21, 7)
– ¡Me gustan los burros!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿por qué te gustan los burros?
– ¡Porque son humildes y no se las dan de caballos!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, te montaste en la burra y entraste a la Ciudad (Cf. Mt 21, 7)
– Me recibió una gran multitud que Me alababa (Cf. Mt 21,8)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, la multitud te amaba.
– ¡Nunca confíes en la multitud!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿por qué?
– Esa multitud que Me alababa fue la misma que Me crucificó.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, la multitud extendió sus mantos por el camino para que tu burra los pisara (Cf. Mt 21, 8)
– Otros cortaban ramas de los árboles y las echaban también por el camino (Cf. Mt 21, 8)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, y la gente te gritaba: ¡Hosanna al Hijo de David! (Cf. Mt 21, 9) Y agregaban: ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor! (Cf. Mt 21,9)
– Jesús Hijo de David, y terminaban diciendo: ¡Hosanna en las alturas! (Cf. Mt 21, 9) Fue tal el recibimiento que Me hicieron que se conmovió toda la ciudad y decían: “¿Quién es este?” (Cf. Mt 21, 10)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, también yo me pregunto: ¿quién es este?
– Soy Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea (Cf. Mt 21, 11)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¡bonito Nombre!
– Soy Jesús, el profeta de Galilea (Cf. Mt 21, 11)

León Martinez
Civitas Orationis
leojmart@gmail.com
www.ciudadoracion.com

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