ENTREVISTA A JESÚS DE NAZARET por Leo J. Mart.

A LOS SEIS DÍAS

– Jesús, Hijo de Dios vivo, seis días después subiste a un monte alto e invitaste a tus discípulos preferidos (Cf. Mt 17, 1)
– Invité solamente a Pedro, Santiago y Juan a subir un monte alto (Cf. Mt 17, 1)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Tú tenías discípulos preferidos?
– Sí, Yo tuve discípulos preferidos por ser los más entregados. Ellos Me prefirieron a Mí y Yo los preferí a ellos.

– Jesús Hijo de Dios vivo, entre los hombres de la tierra escogiste a doce preferidos, entre los doce escogiste a tres, y entre los tres tenías uno más preferido que todos.
– Juan fue Mi discípulo amado, por eso le permití recostarse sobre Mi pecho en la última cena.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, me parece un acto como de casi falta de respeto, de excesiva confianza, lo que Juan hizo de recostarse en tu pecho.
– Era Mi hijo preferido, y Yo a los hijos los dejo comportarse con confianza y gran amor.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué hiciste en el monte alto?
– Me transfiguré ante ellos (Cf. Mt 17, 2)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué significa eso de transfiguración?
– Les mostré cómo era Mi Rostro verdadero en el cielo: rostro resplandeciente como el sol, y Mis vestidos blancos como la luz (Cf. Mt 17, 2)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿pueden los hombres de la tierra ver tu Rostro verdadero?
– A los que se los concedo sí (Cf. Mt 17, 1); pero es imposible resistir la presencia de Mi Rostro sin estar lleno de unas gracias especiales.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué más pasó en ese momento de tu transfiguración?
– Les mostré la forma como hablaba con Moisés y Elías (Cf. Mt 17, 3)

– Jesús, Hijo de Dios, ¿para que hablaste con ellos?
– Hablé con Moisés para indicarle a Mis discípulos que no venía a cambiar nada de la Ley antigua impartida por Mi Padre Dios por medio de Moisés (salvo los preceptos errados agregados por los hombres); hablé con Elías, porque el fue arrastrado en una carroza de fuego como signo de que el alma no muere y vivirá por siempre.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, se ve que en esos momentos se sentía una gran paz, que llevó a Pedro a decir: – ¡Señor, qué bueno es estar aquí! (Cf. Mt 17, 4)
– Si tú te sientes bien al Escuchar Mi Voz, ¿cómo será la alegría que sienten en el cielo los que ven Mi Rostro verdadero?

– Jesús, Hijo de Dios vivo, estaba tan contento Pedro, que propuso construir tres chozas, para que se quedaran ahí viviendo: Tú, Moisés y Elías (Cf. Mt 17, 4)
– La presencia de una alma del cielo produce una felicidad que tú no tienes capacidad de imaginar (Cf. Mt 17, 4)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, lo que me da risa de este comentario de Pedro, es que no pensó en construir otras tres chozas para él, Santiago y Juan.
– La presencia de las almas del cielo llevan a olvidarte de todas las personas de la tierra (Cf. Mt 17, 4)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué más pasó en esta ocasión?
– En ese momento nos cubrió una nube de luz y una voz desde la nube dijo: – Este es Mi Hijo amado en quien Me he complacido: ¡escuchadle! (Mt 17, 5)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ya me queda fácil hacerme una idea de la imagen de tu Padre Dios: como una nube de luz inmensa, infinita, eterna (Cf. Mt 17, 5)
– Mi Padre Dios no tiene imagen; es luz eterna, inmensa e infinita.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, entonces las almas en el cielo viven rodeadas, sumergidas, en una luz inmensa, infinita, eterna.
– Las almas en el cielo viven rodeadas, sumergidas, en una nube de luz que es puro amor.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, esa voz que vino desde la nube atestiguó que Tú eres el Hijo amado de tu Padre Dios (Cf. Mt 17, 5)
– Yo soy el Hijo amado de Mi Padre Dios, en el cual se ha complacido (Cf. Mt 17, 5)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿en qué se ha complacido tu Padre Dios de Ti?
– En que vine a la tierra a hacer la Voluntad de Mi Padre Dios y no la Mía.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué debemos hacer para complacer a nuestro Padre Dios?
– Hacer su Voluntad y no la tuya.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Qué consejo les dio tu Padre Dios a los que estaban contigo?
– ¡Escuchadle! (Cf. Mt 17, 5)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué es lo más grande que el hombre puede hacer sobre la tierra?
– ¡Escuchar la Voz de Dios y seguirla! (Cf. Mt 17, 5)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cuál fue la reacción de los discípulos ante la nube y la Voz de Dios?
– Los discípulos al oírla cayeron de bruces llenos de temor (Cf. Mt 17, 6)

– Jesús, Hijo de Dios, ¿por qué se llenaron de temor?
– Quien no ha escuchado antes la Voz de Dios se llena de temor.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, recuerdo que eso le pasó al pueblo en el desierto, que les dio temor escuchar la Voz de Dios, y le pidieron a Moisés que la escuchara él y les contará; pero luego tampoco eran capaces de escuchar la voz de Moisés y le pidieron a Aron que hablara con Moisés y Arón le hablara al pueblo.
– La Voz de Dios es fuerte como la muerte, llena de luz como el mismo sol, y muy pocos hombres de la tierra la resisten directamente.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, y muy pocos hombres de la tierra resisten escuchar a un verdadero hombre de Dios, porque lo encuentran demasiado fuerte.
– Dios no habla para decir cosas bonitas, sino para decir cosas concretas de vida o muerte.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Qué hiciste al ver a tus discípulos caídos en el suelo llenos de temor?
– Me acerqué a ellos, los toqué y les dije: -Levantaos y no tengáis miedo (Mt 17, 7)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué me dices a mí ahora?
– ¡Levántate, hijo Mío, y nunca tengas miedo!

– Jesús, Hijo de Dios, y cuando tus discípulos alzaron sus ojos, ¿a quien vieron?
– Cuando Mis discípulos alzaron sus ojos no vieron a nadie: ¡sólo a Jesús! (Cf. Mt 17, 8)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿te parece poco ver a Jesús?
– Cierra los ojos para escuchar Mi Voz y cuando los alces no verás a nadie: ¡sólo el Rostro de Jesús! (Cf. Mt 17, 8)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿diste algún consejo a tus discípulos en esta ocasión?
– Que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos (Cf. Mt 17, 9)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿y esto por qué?
– Porque los otros no lo iban a entender.

León Martinez
Civitas Orationis
leojmart@gmail.com
www.ciudadoracion.com

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