JESÚS HABLA DE PABLO Leo J. Mart.

LA FILIACIÓN DIVINA

Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Qué característica especial tienen los que son guiados por el Espíritu de Dios?

– Los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios (Cfr. Rm 8,14)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿puede mi carne pecadora estar libre del temor?

– No has recibido un espíritu de esclavo para estar lleno de temor, sino que recibiste el Espíritu de hijo adoptivo de tu Padre Dios (Cfr. Rm 8,15)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, dentro de mi siento una fuerza interior que me hace sentir que soy hijo de Mi Padre Dios.

– El Espíritu Santo grita dentro de ti que eres hijo de tu Padre Dios (Cfr. Rm 8,16)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿para qué me sirve ser hijo de Dios?

– Si eres hijo, también tienes derecho a la herencia de tu Padre Dios, coheredero Mío, de Cristo (Cfr. Rm 8,17)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué tengo que hacer para ser merecedor de tal herencia?

– ¡Padecer conmigo, para ser conmigo también glorificado! (Cfr. Rm 8,17)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, pienso que vale la pena padecer contigo, para recibir contigo la bienaventuranza eterna.

– Los padecimientos de la vida presente no son comparables con la futura gloria que se va a manifestar en los que han permanecido fieles (Cfr. Rm 8,18)

– Jesús, Hijo de Dios, vivo, ¡espero ansioso este momento!

– ¡Es la creación entera la que espera ansiosa la manifestación gloriosa de los hijos de Dios! (Cfr. Rm 8,19)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿sufrió la creación las funestas consecuencias del pecado de los hombres?

– La creación entera está también sujeta a la vanidad, y espera ser liberada de la esclavitud de la corrupción, para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios (Cfr. Rm 8,21)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, siento que toda la creación sufre enormemente con el pecado de los hombres…

– Te digo hijo, que la creación entera gime y sufre con dolores de parto, esperando el momento de poder participar de la libertad gloriosa de los hijos de Dios (Cfr. Rm 8,22)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, el mismo Pablo, hombre santo, que estaba seguro de su salvación por la esperanza, sufría también, ¿qué diré yo?

– Hijo, Pablo sufría porque estaba lleno de esperanza.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cómo puede uno sufrir estando lleno de esperanza?

– Quien espera no ve lo que ha de llegar, porque no ha llegado aún, y mientras espera tiene que usar mucha paciencia (Cfr. Rm 8,24-25)

León Martinez
Civitas Orationis
leojmart@gmail.com
www.ciudadoracion.com

Comparte con otros

Facebook
Twitter
WhatsApp
Email
Print

Leave a Reply

Close Menu