JESÚS HABLA DE PABLO Leo J. Mart.

CASTIDAD Y PUREZA

– Jesús, Hijo de Dios vivo, háblanos de pureza y castidad.

– El cuerpo no es para la fornicación ni la lujuria, sino que el cuerpo es para Mi Padre Dios, que es el Señor y el dueño del cuerpo (1Co 6, 13)

– Jesús Hijo de Dios vivo, entiendo…

– Y Mi Padre Dios que Me resucitó a Mí, también os resucitará a vosotros por su gran poder (Cfr. 1Co 6, 14)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué tiene que ver la resurrección con la virtud de la castidad y la pureza?

– ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Vas, entonces, a tomar los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una prostituta? (Cfr. 1Co 6, 15)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¡De ninguna manera!

– ¿No sabéis que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? (Cfr. 1Co 6, 16)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿esto por qué?

– Hijo, escrito está: serán los dos una sola carne.

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué pasa con el que se une a Dios, a ti?

– El que se une al Señor se hace un solo espíritu con Él (Cfr. 1Co 6,17)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué consejos nos das?

– ¡Huid de la fornicación! (Cfr. 1Co 6, 18)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cuál es la gravedad de la fornicación?

– Mira hijo, todo pecado que el hombre comete queda fuera de su cuerpo; pero el que fornica peca contra su propio cuerpo (Cfr. 1Co 6, 18)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, entiendo.

– ¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que vuestro cuerpo no os pertenece? (Cfr. 1Co 6, 20)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, no nos pertenecemos porque Tú nos compraste con tu Sangre

– ¡Habéis sido comprados mediante un gran precio! Glorificad, por tanto, a Dios en vuestros cuerpos (Cfr. 1Co 6, 20)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, es mejor abstenerse de pecar con una mujer

– ¡Más le vale al hombre no tocar a una mujer! (Cfr. 1Co 7, 1)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cómo evitar el peligro de fornicar?

– Ante el peligro de la fornicación, es bueno que cada hombre tenga su mujer y cada mujer tenga su marido (Cfr, 1Co 7,2).

León Martinez
Civitas Orationis
leojmart@gmail.com
www.ciudadoracion.com

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