JESÚS HABLA DE PABLO Leo J. Mart.

LOS QUE NO ENTIENDEN

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Por qué tu Evangelio es desconocido?

– Si todavía Mi Evangelio es desconocido, lo es para los que se pierden, para los incrédulos, cuyas inteligencias cegó el príncipe de este mundo para que no vean la luz (Cfr 2Co 4, 3)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Cuál luz?

– La luz del Evangelio glorioso Mío, de Cristo, que soy imagen de Dios (Cfr. 2Co 4, 4)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Puede brillar la luz en medio de las tinieblas?

– Mi Padre Dios mandó, que del seno de las tinieblas brille la luz, por eso hizo brillar la luz en vuestros corazones (Cfr. 2Co 4, 6)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Para qué tu Padre Dios hizo brillar la luz en nuestros corazones?

– Hijo, para que irradien el conocimiento de la gloria de Dios que está en Mi rostro, en el de Cristo (Cfr. 2Co 4, 6)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, son muy grandes tus tesoros para hombres débiles como lo soy yo.

– Hijo, a Mi Padre Dios le gusta depositar sus tesoros en vasos de barro, en bolsas de basura, para que se reconozca que la abundancia del poder es de Dios y no de ti (Cfr. 2Co 4, 7)

CON DIOS VIENE LA VICTORIA

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Y si alguna vez me siento atribulado?

– Puedes llegar a sentirte atribulado pero no angustiado (Cfr. 2Co 4, 8)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Y si alguna vez me llegare a sentir perplejo?

– Puedes llegar a sentirte perplejo; pero no desesperado (Cfr. 2Co 4, 8)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Y si me llegare a sentir perseguido?

– Puedes sentirte perseguido por los hombres, pero no abandonado por Mi Padre Dios (Cfr. 2Co 4, 9)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Y si me llegare a sentir derribado?

– Te pueden derribar pero nunca derrotar (Cfr. 2Co 4, 9)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Qué debo llevar en mi cuerpo?

– Lleva siempre en tu cuerpo el morir Mío de Jesús, para que la Vida Mía, de Jesús, se manifieste en tu cuerpo (Cfr. 2Co 4, 10)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, pero yo no estoy muerto sino vivo…

– Hijo, tú, aunque vives, no tengas miedo a verte continuamente en peligro de muerte, por causa Mía, de Jesús, para que también la vida Mía, de Jesús se manifieste en tu carne mortal (Cfr. 2Co 4, 11)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿para qué?

– Para que actuando en ti la muerte, en otros, tus discípulos, actúe la vida (Cfr. 2Co 4, 12)

León Martinez
Civitas Orationis
leojmart@gmail.com
www.ciudadoracion.com

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