JESÚS HABLA DE PABLO Leo J. Mart.

CREO LUEGO HABLO

– ¡Hijo, habla de Mí!

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿cómo hago para hablar de ti?

– ¡Cree y hablarás de Mí! Escrito está: ¡Creí, por eso hablé! (Cfr. 2Co 4, 13)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿qué debo creer?

– Que quien Me resucitó a Mí, Mi Padre Dios, también te habrá de resucitar conmigo, con Jesús, y te pondrá a Mi lado con todos tus discípulos (Cfr. 2Co 4, 14)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿se incrementa la gracia cuando incrementa el número de los que te siguen?

– ¡Todo es para vuestro bien! A fin de que la gracia, multiplicada a través de la entrega de muchos, haga abundar la acción de gracias para la gloria de Dios (Cfr. 2Co 4, 15)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, quisiera tener un millón de amigos para llevarlos a ti, pero el tiempo se me acaba…

– Hijo, no desfallezcas, al contrario, aunque tu cuerpo exterior se vaya desmoronando, tu hombre interior se va renovando cada día (Cfr. 2Co 4, 16)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Cómo hacer para afrontar las dificultades?

– Ten presente que la leve tribulación de un instante se convertirá para ti en una alegría eterna (Cfr. 2Co 4, 17)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿Cómo será posible esto?

– No pongas tus ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las visibles son pasajeras, y en cambio las invisibles, eternas (Cfr. 2Co 4, 18)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, con el paso del tiempo siento que la casa de mi habitación terrena se deshace…

– Si la casa de tu mansión terrena se deshace, tienes un edificio que es de Dios, una casa (una ciudad) que no ha sido fabricada por el hombre, sino por Dios, que es eterna, en los Cielos (Cfr. 2Co 5, 1)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, la mansión terrena a veces incomoda.

– El alma gime en esta casa terrenal anhelando revestirse de su mansión celestial (Cfr. 2Co 5, 2)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, quiero revestirme de la mansión celestial.

– Te revestirás de la mansión celestial si es que eres encontrado vestido de virtudes y no desnudo de buenas obras (Cfr. 1Co 5, 3)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, mi alma se siente como oprimida por el cuerpo.

– Eso es así. Mientras moras en esta casa terrenal tu alma se siente como oprimida, porque no quiere ser desvestida sino revestida, para que lo mortal sea absorbido por la vida (Cfr. 2Co 5, 4)

– Jesús, Hijo de Dios vivo, ¿a qué se debe este sentimiento?

– Es mi Padre Dios quien os ha preparado para este fin eterno, y os ha dado como arras el Espíritu (Cfr. 2Co 5, 5)

León Martinez
Civitas Orationis
leojmart@gmail.com
www.ciudadoracion.com

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