LA FE EXPLICADA Leo J Trese LUCES DE MEDITACIÓN

Te comparto 15 puntos de mi lectura espiritual, La fe explicada de Leo J. Trese…que libro tan maravilloso, lleno de luces, me ha encantado, gracias a Dios por la lectura recetada, es una bendición alimentar el alma con lecturas con recta doctrina!

Dios te bendiga, 
Lina Marcela Gómez

– La gracia de la fe no se pierde, a no ser por culpa propia.

– Dios no pide a nadie lo imposible, recompensará a cada uno según lo que ha hecho con lo que se le haya dado.

– Todos los que estamos unidos en Cristo debemos ser conscientes de las necesidades de los demás. Debemos tener un sincero amor sobrenatural, practicar la virtud de la caridad fraterna de pensamiento, palabra y obra, especialmente con el ejercicio de las obras de misericordia corporales y espirituales.

– Esta vida es un tiempo de sufrimiento y de lucha; es el camino de pruebas de la eternidad. Nuestra vida aquí abajo es el tiempo que Dios nos da para adquirir y probar el amor que le guardamos en nuestro corazón.

– Estemos altos o bajos, en cualquier momento debemos decir “Dios mío, te amo” y probarlo con nuestras obras.

– Cualquiera que manifieste creer las verdades reveladas por Dios sería absolutamente insincero si no pusiera empeño en observar las leyes divinas. ES muy fácil decir “creo”; pero nuestras obras deben ser la prueba irrebatible de la fortaleza de nuestra fe. Si creemos en Dios tenemos que hacer lo que Él nos pide, debemos guardar sus mandamientos.

– La ley de Dios es expresión de su amor y sabiduría infinitos. Si tenemos sentido común, confiaremos en que Dios conoce mejor que es lo más apropiado para nuestra felicidad y la de la humanidad.

– La ley de Dios es la expresión de la divina sabiduría dirigida al hombre para que este alcance su fin y su perfección.

– Hallaremos la verdadera felicidad, incluso en este mundo, si identificáramos nuestra voluntad con la de Dios. Estamos hechos para amarle aquí y en la eternidad, este es el fin de nuestro existir, en esto encontramos nuestra felicidad.

– La ley de Dios que rige la conducta humana se llama ley moral.; ésta ley moral actúa dentro del marco del libre albedrío. No debemos desobedecer la ley moral, pero podemos hacerlo. La ley moral obliga moralmente, pero no físicamente. Si no fuéramos físicamente libres, no podríamos merecer. Si no tuviéramos libertad, no podría ser un acto de amor nuestra obediencia.

– Nuestra felicidad depende de la obediencia a Dios.

– Amar significa no tener en cuenta el costo.

– Amor y sacrificio son términos casi sinónimos. Por esta razón, obedecer la ley de Dios no es sacrificio para el que le ama.

– Las directrices divinas que nos dicen como perfeccionar nuestra naturaleza, como cumplir nuestra vocación de almas redimidas son: los diez mandamientos, las siete obras de misericordia corporales y las siete espirituales, y los mandamientos de la iglesia de Dios. Todos ellos prescriben solamente un mínimo de santidad: hacer la voluntad de Dios en materia obligatoria, pero no debemos poner límites, no hay límites a nuestro crecimiento en santidad. Debemos esforzarnos para hacer no sólo lo que es bueno, sino lo que es perfecto.

– Cuando, por amor a Cristo, nos ocupamos de aliviar los sinsabores de nuestro hermano, estamos agradando a Dios.

– Nuestra oración, como el amor de Dios, debe abarcar el mundo.

@CivitasOrationis
La ciudad para aprender a escuchar la voz de Dios 
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