Día de ronda

Los soldados en el ejército tienen asignado un día para vigilar el regimiento. Ese día la seguridad de todos depende del centinela de turno “Centinela, alerta” dice la Escritura.

Por el descuido del centinela de turno, que dejó una pequeña puerta de la ciudad sin cerrar bien cayó Constantinopla, y todos sus habitantes fueron pasados a cuchillo por las manos enemigas de los turcos.

Constantinopla era la última fortaleza del Imperio Romano, y al caer esta ciudad se derrumbó todo un Imperio que había dominado a la humanidad por mucho tiempo.

El Día de Ronda es el día de la responsabilidad grave de cuidar la Ciudad de los ataques enemigos.

En nuestra Ciudad también tenemos asignado un día de ronda para cuidar a cada uno de los habitantes de la Civitas, de la Ciudad de Dios.

Ese día nos encargamos de rezar más por la unidad de la Ciudad, que seamos “un solo corazón y una sola alma”

Ese día ofrecemos pequeñas mortificaciones por nuestros hermanos, rezamos por la fidelidad de cada uno de ellos, con nombres propios y los llevamos a la oración para ayudarles con nuestra corrección fraterna.

En la charla fraterna hablamos de la forma como vivimos nuestro Día de Ronda, aunque en ronda debemos vivir todos los demás días para cuidar la fidelidad de nuestros hermanos.

Especial obligación tenemos de rezar por nuestro Director, sus intenciones (que son la fidelidad de cada uno) y por los miembros de la Junta de Gobierno.